El departamento ha notificado 20 casos sospechosos de fiebre amarilla y 26 de sarampión–rubéola en lo corrido de 2026. Aunque no hay contagios confirmados de estas últimas enfermedades, las autoridades intensifican la vigilancia y la vacunación.
Cundinamarca mantiene activas las alertas epidemiológicas tras reportar, en lo que va del año, 20 casos sospechosos de fiebre amarilla, de los cuales 18 ya fueron descartados y dos continúan en estudio en los municipios de Ricaurte y Ubalá.
A estos se suman cuatro casos confirmados en habitantes de Sutatausa, Cachipay, Soacha y Funza, quienes contrajeron la enfermedad fuera del departamento, específicamente en Tolima. Según la Secretaría de Salud, todos los afectados no contaban con la vacuna, lo que refuerza el llamado a la inmunización oportuna.
Frente a este panorama, las autoridades han reforzado las acciones de vigilancia, incluyendo la atención inmediata de casos probables, el análisis de muestras y el despliegue de campañas de vacunación en distintos municipios.
En cuanto a sarampión y rubéola, el departamento ha notificado 26 casos sospechosos. De estos, 10 fueron descartados y 16 permanecen en estudio. Hasta el momento, no se han confirmado contagios.
Los reportes se concentran en municipios como Soacha (6 casos), Tocancipá (5), Mosquera (3), Madrid (3), El Rosal (2), Sopó (2), además de Cota, Guaduas, Fusagasugá, Ubaté y Zipaquirá, con un caso cada uno.
La Secretaría de Salud indicó que, ante cada alerta, se activan en menos de 48 horas protocolos que incluyen valoración médica, toma de muestras, búsqueda activa en la comunidad y seguimiento a contactos cercanos.
Además, el departamento avanza en la implementación de un plan de contingencia intersectorial que prioriza los municipios con mayor riesgo, al tiempo que fortalece la articulación con las autoridades locales mediante capacitaciones, asistencia técnica y el monitoreo constante a través del Comité Departamental de Vigilancia Epidemiológica (COVE).