Funza, el IDU y la Agencia Regional de Movilidad destinarán $21.036 millones para estudiar la viabilidad de este corredor, que busca convertirse en una alternativa a las calles 13 y 80.
Después de décadas de depender principalmente de las calles 13 y 80 para conectarse con Bogotá, Funza estudia una nueva alternativa vial por la avenida La Esperanza.
La iniciativa hace parte del denominado Circuito Aeroportuario y será estructurada mediante un convenio entre la Alcaldía de Funza, el Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá (IDU) y la Agencia Regional de Movilidad (ARM).
El acuerdo contempla una inversión estimada de $21.036 millones, recursos que serán destinados a contratar los estudios y diseños necesarios para avanzar en las etapas de prefactibilidad y factibilidad.
La alcaldesa de Funza, Jeimmy Villamil Buitrago, señaló que la iniciativa busca ampliar las opciones de movilidad hacia la capital y responder a una situación que durante años ha afectado a los habitantes del municipio.
“Hoy estamos dando un paso que puede cambiar la historia de la movilidad de Funza. Durante décadas nuestros habitantes han tenido que depender prácticamente de los mismos corredores para entrar y salir de Bogotá”, afirmó la mandataria.
Villamil explicó que la propuesta permitirá estudiar una conexión por la avenida La Esperanza como alternativa a los corredores que actualmente concentran buena parte del tránsito entre Bogotá y los municipios de Sabana Occidente.
“Hoy comenzamos a construir una nueva posibilidad: conectar a Funza con Bogotá por la Avenida La Esperanza”, agregó.
Tres corredores hacen parte del Circuito Aeroportuario
La estructuración contempla tres ejes principales.
El primero es la avenida La Esperanza, cuya conexión con Funza será objeto de los estudios.
El segundo corresponde a la carrera 103, que permitiría articular este corredor con la avenida El Dorado o calle 26.
El tercero es la carrera 129–avenida TAM, con una conexión proyectada hacia la calle 13.
La propuesta busca analizar una red que conecte Funza con Bogotá y el aeropuerto, al tiempo que permita distribuir parte de los flujos que actualmente se concentran en las calles 13 y 80.
Estos dos corredores son utilizados diariamente por vehículos particulares, transporte público y vehículos de carga relacionados con la actividad industrial y logística de Sabana Occidente. Durante los periodos de mayor congestión se han registrado velocidades promedio de entre 9 y 20 kilómetros por hora.
¿En qué se invertirán los recursos?
De los $21.036 millones contemplados en el convenio, Funza aportará aproximadamente $6.198 millones y la Agencia Regional de Movilidad cerca de $14.838 millones.
El IDU participará con acompañamiento técnico y pondrá a disposición estudios y documentos realizados previamente que puedan servir como insumo para la estructuración.
Los recursos financiarán principalmente la consultoría y la interventoría necesarias para desarrollar los estudios de prefactibilidad y factibilidad.
Estos análisis deberán establecer las condiciones técnicas, ambientales, sociales, prediales, jurídicas y financieras de la alternativa antes de determinar si puede avanzar hacia etapas posteriores.
También se estudiará la movilidad de peatones y ciclistas
La propuesta no se concentrará únicamente en el tránsito vehicular. Los estudios deberán incorporar criterios de “calles completas”, que contemplan infraestructura para peatones y ciclistas, además de elementos como andenes, cicloinfraestructura, zonas verdes, accesibilidad y seguridad vial.
El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027, periodo durante el cual se desarrollará la estructuración del proyecto.
Por ahora, no se trata de la construcción de la vía, sino de la etapa de estudios que permitirá determinar su viabilidad, características, costos y condiciones para una eventual fase de ejecución.
Para la Alcaldía de Funza, el convenio representa el inicio de los estudios de una alternativa de conexión con Bogotá después de décadas de depender principalmente de las calles 13 y 80.
“Después de décadas hablando de la necesidad de nuevas alternativas para entrar y salir de Bogotá, hoy comenzamos a construir una nueva posibilidad”, concluyó la alcaldesa Jeimmy Villamil.
