La víctima fue citada a una vereda bajo la modalidad de falso servicio. Fue amarrada, intimidada con arma de fuego y utilizada para exigir dinero a su familia. La rápida reacción de la red de apoyo permitió interceptar el camión y capturar a los responsables.
Lo que comenzó como un servicio de acarreo solicitado mediante la aplicación Yango terminó en un violento episodio de secuestro y hurto en zona rural de Bojacá, Cundinamarca.
El hecho ocurrió hacia las 3:00 de la tarde en la vereda Cubia, a unos 10 minutos del casco urbano, en una vía destapada. La víctima fue contratada a través de la aplicación para realizar un trasteo. Al llegar al punto compartido digitalmente, los supuestos clientes le indicaron que el servicio debía realizarse dentro de una finca y le pidieron ingresar.
Una vez en el lugar, el conductor fue intimidado con un arma de fuego. Los delincuentes lo trasladaron a una zona boscosa, donde lo amarraron y lo obligaron a grabar videos que serían enviados a sus familiares para exigir dinero a cambio de su liberación.
Tras abandonarlo atado en el lugar, los tres hombres emprendieron la huida en el camión.
El conductor logró soltarse y corrió hasta la vía pública, donde fue auxiliado por otro transportador. Ese conductor hace parte de la red de apoyo del municipio de Bojacá y alertó de inmediato a las autoridades, lo que permitió activar el “plan candado” en la zona veredal.
El vehículo fue interceptado en la vía que comunica la vereda Cubia con la vereda Barro Blanco. En su interior fueron capturados los tres presuntos responsables. Durante el procedimiento de registro, la Policía encontró un arma de fuego tipo revólver, dos armas cortopunzantes y 162.000 pesos en efectivo.
La víctima llegó al sitio junto con integrantes de la red de apoyo y reconoció plenamente a los capturados como las personas que minutos antes lo habían retenido y despojado de su vehículo.
Las autoridades confirmaron que los tres detenidos son de nacionalidad colombiana y proceden del norte del país. Deberán responder por los delitos de hurto, secuestro y porte ilegal de armas.
El caso vuelve a encender las alertas sobre las modalidades de engaño mediante plataformas digitales para atraer víctimas a zonas apartadas, así como la importancia de la denuncia inmediata y la articulación comunitaria para lograr resultados operativos en tiempo récord.
